¿Cómo saber si el contrato de alquiler es legal y se declara?

Desde hace ya bastante tiempo, los alquileres en general de viviendas tienen una serie de beneficios para los «propietarios» muy superiores de los que se le aplican a los «inquilinos» como es fundamentalmente la  desgravación, que va entre el 70 y el 100% en el IRPF.

Aún así, bien por desconocimiento, por dejadez ó simplemente por costumbre una parte muy importante de los propietarios rentistas continúan sin declarar dichos ingresos y Hacienda continua sin tenerlo especialmente en cuenta.

Cuando alguien firma un contrato de alquiler, recibe una copia del mismo, son  contratos a tres años renovable año a año, pero normalmente lo que no se indica es que si el propietario no ha legalizado el contrato los inquilinos tampoco tendrán derecho a las devoluciones por el IRPF independientemente del importe de sus sueldos.

                                                        

Todos los contratos privado tienen validez jurídica pero no legal.

Según la Ley, las formulas para recoger un contrato un contrato, como los de alquiler de viviendas no tienen porque estar escrito en un papel timbrado ó papel del estado. Pueden encontrarse en un papel en blanco e incluso pueden ser contratos verbales. Cualquiera de ellos sirven legalmente para defender los  derechos (tanto los de la propiedad como del inquilino). Son un contrato privado.

Resulta diferente cuando este termina en juicio o hay que defender las posibles ventajas fiscales o legales que puedan corresponder. Entonces el contrato debe estar registrado en la Administración (En Andalucía corresponde a la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía).

Conceptos Básicos de un Alquiler

Existen una serie de terminos y conceptos que hay que tener muy claros cuando firmamos un contrato de alquiler como son:

  1. Fianza: Corresponde al importe económico que se deposita  en la agencia de vivienda.                                                                                                                                                       La fianza normalmente es de un mes y el arrendador debe depositar la fianza en la agencia de vivienda de su comunidad autónoma o a través de las Cámaras de la Propiedad de la ciudad que hacen la misma gestión, aunque el depositario último es la Agencia pública. Este trámite resulta obligatorio a pesar de que no todos los propietarios lo efectuan.                                                            Cualquier inquilino puede solicitar información del contrato que ha firmado, así como una copia compulsada del mismo.
  2. Registro del contrato frente a terceros. En algunas comunidades autónomas tanto el arrendador como el inquilino,  pueden inscribir el contrato en el Registro de la Propiedad, previo pago del ITP ( Impuesto Transmisiones Patrimoniales en el alquiler de viviendas, lo paga el inquilino y es un porcentaje de la anualidad ).
  3. I.B.I. Según la Ley este Impuesto debe ser abonado por la propiedad ó en determinados casos por el usufructuario de la misma. Aún así existen casos en los que la propiedad lo solicita a los inquilinos. No le pueden obligar a pagar el IBI del inmueble, pero si se acepta en el contrato se debe exigir comprobantes del coste.
  4. Desgravación. Los inquilinos pueden desgravar en determinadas circunstancias el alquiler en el IRPF.  Para ello se necesita tener el número catastral del piso y que la fianza este depositada en agencia de vivienda de su comunidad autónoma. En Andalucía, de un tiempo a esta parte no se permite los depósitos de los contratos sin esos datos.
  5. Avales. Son garantías adicionales que puede pedir la propiedad para asegurarse el cobro de las rentas de alquiler. Son legales, siempre que el arrendatario las acepte.